As printed in "La Segunda":
Señora Directora:
Este año, Chile es el anfitrión de la reunión anual número 60 de la Comisión Ballenera Internacional (CBI). La dedicación de este gobierno y su gente con la protección de las ballenas, en forma más reciente expresada en la propuesta de la Presidenta Michelle Bachelet de prohibir la caza de las ballenas en aguas chilenas y de crear un santuario, hacen que este país sea un lugar perfecto para esas discusiones.
Fue mediante la Declaración de Santiago de 1952 que Chile, Perú, Ecuador y (posteriormente) Colombia establecieron su derecho a una zona económica exclusiva. Esto al mismo tiempo condujo a la histórica Convención sobre la Ley del Mar de las Naciones Unidas. Esta convención crucial ha legitimado la opción de políticas de no lastimar a los mamíferos marinos.
También es significativo que las naciones preocupadas con respecto a la caza de las ballenas deban encontrarse en el país de Pablo Neruda, campeón de los valores democráticos, defensor de la soberanía chilena y uno de los más grandes poetas que haya escrito sobre el mar.
Con más de 6.400 kilómetros de costa, Chile está bendecido con una biodiversidad marina extraordinaria, la cual incluye la mitad de las especies de cetáceos del mundo, y en sus aguas territoriales observamos las señales más fuertes de esperanza para su futuro. En años recientes, se ha presentado evidencia positiva de la recuperación en las poblaciones de ballenas jorobadas en el Estrecho de Magallanes y el magnífico descubrimiento del vivero de ballenas azules en el Golfo de Corcovado. Estos hallazgos traen a la mente las palabras de Neruda: “Hay que buscar cosas oscuras en alguna parte de la tierra, a la orilla azul del silencio”.
La reunión en Santiago marca el fruto completo de las naciones latinoamericanas miembros de la Comisión Ballenera Internacional, las cuales actualmente comprenden casi el 20 % de sus miembros. Cuando se trata de turismo de observación de ballenas, Latinoamérica probablemente tiene el mayor potencial de cualquier región en el mundo. Ahora, al igual que como lo hacen todos los años, los ciudadanos preocupados enfocan su atención en los procedimientos del organismo internacional cuya responsabilidad es el futuro de los yacimientos de las ballenas del mundo. Al igual que un faro brillante indicando el buen curso hacia la costa, el compromiso de Chile de no cazar en forma comercial o para propósitos científicos ilumina el camino para todos nosotros.
Patricia Forkan
Bernard Unti
Humane Society International